Carta a mi yo del futuro
Escribe sin corregir mucho. Al terminar, anota por fuera cuándo la abrirás y guárdala cerrada.
Guárdala cerrada hasta la fecha que pactaste. Si al releerla algo te duele, vale la pena hablarlo con alguien de confianza.
Una carta para quien vas a ser, con una fecha de apertura acordada.
Escribe sin corregir mucho. Al terminar, anota por fuera cuándo la abrirás y guárdala cerrada.
Guárdala cerrada hasta la fecha que pactaste. Si al releerla algo te duele, vale la pena hablarlo con alguien de confianza.
La idea detrás del ejercicio es sencilla. Cuando alguien siente que su yo futuro es alguien real y cercano, tiende a tomar decisiones hoy que ese yo agradecerá. La investigación sobre continuidad con el yo futuro estudia justamente esa conexión. (Hershfield, 2011)1
Rutchick y sus colegas compararon cartas escritas por universitarios para su yo de veinte años después o para su yo de tres meses. El primer grupo reportó más ejercicio físico en los días siguientes. El efecto se midió a corto plazo y mediante autoinforme, así que conviene leerlo como una pista. (Rutchick et al., 2018)2
Escribir de forma estructurada sobre las propias metas también se ha estudiado. En un trabajo con universitarios, escribir sobre el mejor yo posible durante cuatro sesiones de veinte minutos resultó menos perturbador que escribir sobre experiencias difíciles y se asoció con mejor bienestar. (King, 2001)3
Estas investigaciones se hicieron con estudiantes universitarios. Falta estudiar el efecto de una carta única en adolescentes, de modo que el resultado del ejercicio queda abierto.
La carta propone una reflexión. Si al escribir aparecen asuntos que pesan demasiado, conviene hablarlos con un adulto de confianza o con un psicólogo.
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