Antes de empezar una tarea, anota cuánto crees que tardarás. Al terminar, anota cuánto tardó de verdad. Con varias filas verás si sueles calcular de menos.
Tarea
Tiempo estimado
Tiempo real
Diferencia
Solemos calcular de menos nuestro propio tiempo. Para planificar, suma un colchón a tu estimación o multiplícala.
La falacia de planificación.
Casi todos calculamos de menos cuánto vamos a tardar en nuestras propias tareas. A este sesgo se lo llama la falacia de planificación, un término de Daniel Kahneman y Amos Tversky. (Buehler et al., 1994)1
Lo curioso es que el sesgo persiste aunque uno sepa que antes se pasó. En un estudio, las personas predecían tiempos demasiado optimistas para sus propias tareas incluso sabiendo que proyectos parecidos les habían tomado más de lo previsto. Con las tareas de otros, en cambio, calculaban mejor. (Buehler et al., 1994)1
Llevar la cuenta de tu estimado y tu real te muestra tu propio margen de error. Con eso puedes planificar con más realismo y menos frustración.1
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