La reactancia y el convivir con alguien que hace todo lo contrario a lo que le dices

¿Alguna vez te ha pasado o has sentido que algunas personas, pese a que les dices lo importante que es algo para ti, hacen todo lo contrario? Casi que pareciese que de manera predeterminada hicieran todo lo opuesto para llevarte la contraria. Bueno, en psicología esto tiene un nombre, y quédate si quieres saber sobre la reactancia.
Qué es la reactancia
Una de las formas que adopta la resistencia desde la perspectiva cognitiva es la reactancia. La reactancia psicológica fue definida por Brehm como un estado motivacional dirigido a la restitución de comportamientos autónomos de la persona cuando éstos resultan amenazados.1
En pocas palabras, cuando alguien, o inclusive tú mismo que estás leyendo esto, percibe que su voluntad está siendo de alguna manera limitada, coaccionada o directamente controlada, se activa este mecanismo, muchas veces inconsciente, como una forma de restituir tu libre albedrío, podría decirse, de que vuelva a ti la autonomía en tu toma de decisiones.
En la historia, cómo se ha evidenciado esto
En general, las personas estamos convencidas de que poseemos ciertas libertades para participar en los llamados comportamientos libres. Sin embargo, hay ocasiones en que no pueden, o al menos sienten que no pueden, hacerlo. Ser persuadido para comprar un producto específico en el supermercado, ser obligado a pagar la matrícula universitaria, tener prohibido usar el teléfono móvil en la escuela y recibir instrucciones para realizar un trabajo para el jefe son ejemplos de amenazas a la libertad de actuar según se desee, y aquí es donde entra en juego la reactancia.4
La cantidad de reactancia depende de la importancia de la libertad amenazada y de la magnitud percibida de la amenaza. En este caso tenemos de tipo verbal o de tipo comportamental. Únicamente a manera contextual, Seibel y Dowd (1999), en el sentido de la reactancia comportamental, estudiaron su relación con la terminación prematura de tratamientos.1 Es decir, es bastante relevante la programación del tratamiento y el "timing" de las prescripciones, buscando con ello que el paciente conserve cierto grado de control sobre las medidas a instrumentar para no activar las reacciones de compensación de reactancia mencionadas, ya que aquellos pacientes que percibieron la amenaza a su libertad en el proceso de sus tratamientos, ya sean para la ansiedad, la depresión o de otro tipo, evidenciaron un mayor abandono o no seguimiento en las indicaciones.
Déjame decírtelo de forma cotidiana: imagina cuando alguien te ha dicho que no es lo mejor para ti que sigas haciendo x actividad, ya sea un amigo, familiar o tu pareja, que no le parece y que deberías dejarlo, casi que te lo exige. Inconscientemente puede que se active este mecanismo del cual estamos hablando, y como resultado nos vemos haciendo todo lo que nos dijeron que no hiciéramos, ya sea viéndonos con una determinada persona, consumiendo cierto producto o simplemente perpetuando algún tipo de patrón comportamental.
Cuándo estamos resistiendo y cuándo estamos abiertos a los cambios
Te invito a reflexionar un momento. Imagínate en esta situación: ¿qué sientes cuando alguien te dice "deberías" o "tienes que hacerlo"? Bueno, se ha demostrado que los mensajes persuasivos provocan reactancia, especialmente mediante el uso de un lenguaje enérgico y controlador, como los términos debería, debe y necesita. Se ha demostrado que este lenguaje se percibe como más amenazante y genera mayor reactancia.
Por otra parte, el lenguaje no controlador, como los términos considerar, puede y podría, es percibido de una manera totalmente diferente, sin incentivar cogniciones negativas e ira.
Para ello se hizo un estudio sobre cómo convencer a los miembros de un gimnasio para que participaran en ejercicios especiales. Las personas que recibieron un mensaje enérgico como "tienes que hacerlo", en comparación con un mensaje no enérgico como "considera hacerlo", experimentaron mayor amenaza, lo que generó mayor reactancia (cogniciones negativas e ira) y, en consecuencia, se mostraron menos convencidas (Quick y Considine, 2008).4
Ahora bien, el perpetuar tal vez acciones que no son beneficiosas, y no acatar independientemente de la forma poco o muy asertiva en que se nos digan, también es relevante. Por eso se ha visto mayor impacto positivo en aquellos sujetos con agenda personal más estructurada, es decir, que identifican aspectos que son relevantes para su vida. Esto, en oposición, puede permitir mayor flexibilidad y apertura al cambio al estar alineadas las indicaciones a dicha agenda, por muy reactivas que nos parezcan. Otras posturas psicológicas también, en ese punto, te invitarían a cuestionar y detallar qué tantas reacciones emocionales y somáticas te produce hacer algo tan fuera de lo habitual.
¿Qué mide la reactancia?
Las investigaciones en torno a esta actitud reactiva han recopilado diferentes tipos, ya sean amenazas de libertad vicaria, de encuadre o legítima, las cuales pueden provocar dos procesos de reactancia: un proceso emocional más impulsivo y un proceso cognitivo más reflexivo.
Si bien es un tema amplio, se ha llegado a hablar de instrumentos y formas de medir la reactancia, aportando así datos más robustos que permiten una mejor comprensión de sus efectos en el comportamiento. Uno de los instrumentos más utilizados es la Escala de Reactancia Psicológica de Hong (HPRS; p. ej., Hong, 1992), con sus diferentes actualizaciones de 18 o 10 ítems.4 También es importante que puede ser similar al comportamiento oposicionista desafiante en la expresión comportamental que es visible; no obstante, no hay que confundirlos, y esa es una conversación para otro momento.
Así que, pese a que en un comienzo el autor Brehm manifestó la incapacidad de medir la variable de reactancia, él mismo junto a sus colaboradores, en los últimos años, lo han logrado abordar directamente mediante la medición de la experiencia subjetiva (el sentimiento) que acompaña al impulso de recuperar la libertad, lo cual constata el creciente interés sobre el estudio de la reactancia.2 Por lo que espero que, luego de que hayas terminado de leer este artículo, tengas una comprensión tal vez diferente de aquellas situaciones donde alguien te quiso llevar por completo la contraria en referencia a lo que le dijiste, exigiste o sugeriste.
Conclusiones
1. La reactancia no siempre significa estar en contra de alguien.
En muchas ocasiones, aquello que interpretamos como una intención deliberada de llevarnos la contraria puede ser una manera de retomar libertad de decisión cuando se percibe limitada. Comprender esto permite mirar determinadas conductas desde una perspectiva menos personal y más psicológica.
2. La forma en que comunicamos una petición puede influir en la respuesta de la otra persona.
Expresiones como "deberías", "tienes que" o "necesitas hacerlo" pueden percibirse como intentos de controlar la conducta y favorecer respuestas de reactancia. Por lo cual la asertividad puede facilitar una mayor apertura al diálogo y al cambio.
3. Comprender la reactancia también implica preguntarnos qué hay detrás de nuestra propia resistencia.
No toda resistencia debe eliminarse ni toda recomendación debe aceptarse. Reconocer cuándo estamos defendiendo genuinamente algo importante para nosotros y cuándo simplemente estamos reaccionando ante la sensación de que alguien intenta decidir por nosotros puede ayudarnos a tomar decisiones más conscientes, autónomas y coherentes con aquello que realmente consideramos importante.
Referencias
- Chappa, H., y Dowd, E. T. (2008). Influencia de la reactancia comportamental en la interrupción prematura del tratamiento. Revista Argentina de Clínica Psicológica, 17(3), 209–214. redalyc.org
- Miron, A. M., y Brehm, J. W. (2006). Reactance theory – 40 years later. Zeitschrift für Sozialpsychologie, 37(1), 9–18. https://doi.org/10.1024/0044-3514.37.1.9
- Puig Lagunes, Á. A., Quiroz Rojas, E., Hernández Moreno, J. E., Velasco Gomez, Y. S., y Chiñas Rojas, H. (2023). La reactancia psicológica modifica la percepción y adherencia a las intervenciones en los estudiantes de medicina. Boletín Redipe, 12(3), 90–103. https://doi.org/10.36260/rbr.v12i3.1944
- Steindl, C., Jonas, E., Sittenthaler, S., Traut-Mattausch, E., y Greenberg, J. (2015). Understanding psychological reactance: New developments and findings. Zeitschrift für Psychologie, 223(4), 205–214. https://doi.org/10.1027/2151-2604/a000222
