El frasco de la gratitud en familia
Un ritual sencillo para hacer en familia. Léanlo juntos y monten el frasco esta semana. Es una actividad ligera y un día difícil también cuenta.
1. Elijan el frasco
Darle un lugar visible al ritual.
- Busquen un frasco, una caja o cualquier recipiente que tengan en casa.
- Déjenlo a la vista, con papelitos y un lápiz al lado.
- Si quieren, decórenlo entre todos.
2. Elijan el momento
Que el ritual tenga una hora fija ayuda a sostenerlo.
- Elijan un momento del día, como después de la cena o antes de dormir.
- Que sea corto, un par de minutos bastan.
- No pasa nada si algún día se lo saltan.
3. Escriban una cosa buena del día
Notar algo pequeño que salió bien.
- Cada quien escribe en un papelito una cosa buena de su día.
- Puede ser algo mínimo, como una comida rica o un rato con alguien.
- Los más chicos pueden dibujarla o dictarla.
4. Al frasco
Cerrar el gesto del día.
- Doblen el papelito y métanlo al frasco.
- Si alguien no encontró nada hoy, está bien. Un día difícil también cuenta.
- No se obliga a nadie a participar.
5. Léanlos juntos el fin de semana
Volver sobre lo que juntaron durante la semana.
- Elijan un día, por ejemplo el domingo, para abrir el frasco.
- Lean en voz alta algunos papelitos.
- No hace falta leerlos todos ni comentar cada uno.
Es una actividad de familia para hacer juntos. Los ejercicios de gratitud tienen efectos pequeños, medidos sobre todo en adolescentes, y que suelen desvanecerse con el tiempo. La participación es voluntaria, y la gratitud no sirve para tapar un día malo ni para pedirle a un niño que deje de estar triste.