Defusión, ejercicios para despegarte de tus pensamientos
Cinco ejercicios breves de la terapia de aceptación y compromiso. Todos trabajan sobre la fuerza con que el pensamiento te arrastra cuando aparece, sin entrar en si es verdadero o falso.
1. Estoy teniendo el pensamiento de que...
Agrega una capa de distancia sin cambiar una palabra del contenido.
- Escribe el pensamiento tal como suena en tu cabeza, por ejemplo “soy un desastre”.
- Ahora dilo así, “estoy teniendo el pensamiento de que soy un desastre”.
- Repítelo una vez más alargándolo, “me doy cuenta de que estoy teniendo el pensamiento de que soy un desastre”.
- Nota si el pensamiento se siente igual de pegado que al principio.
2. Repetir la palabra
Una palabra repetida en voz alta suele perder temporalmente su significado.
- Reduce el pensamiento a una sola palabra, la que más duele.
- Repítela en voz alta, lo más rápido que puedas, durante unos treinta segundos.
- Al terminar, fíjate en si suena todavía como un veredicto o más como un sonido.
- Conviene probarlo primero con una palabra neutra como “leche”, para hacerlo sin carga emocional.
3. Ponerle nombre a la historia
Las cadenas de pensamiento repetidas suelen ser siempre la misma película.
- Cuando notes que llevas rato dándole vueltas, pregúntate de qué historia se trata.
- Ponle un título corto, como “la historia de que no soy suficiente” o “la película del desastre económico”.
- La próxima vez que aparezca, salúdala por su nombre.
- Reconocerla no la hace desaparecer, y no hace falta que desaparezca para que sigas con lo tuyo.
4. Agradecerle a la mente
Trata al pensamiento como un aviso que puedes recibir sin obedecer.
- Cuando llegue el pensamiento de siempre, responde por dentro “gracias, mente”.
- Hazlo sin ironía y sin discutir con él.
- Tu mente lleva años intentando protegerte con avisos. Puedes recibir el aviso y aun así hacer otra cosa.
5. Observar el pensamiento pasar
Mirar los pensamientos en lugar de mirar desde ellos.
- Siéntate un par de minutos e imagina algo que fluye, hojas en un arroyo o vagones de un tren.
- Cada vez que aparezca un pensamiento, colócalo encima de uno y déjalo ir.
- No empujes ni retengas nada. Si te das cuenta de que te fuiste con el pensamiento, vuelve a mirar el arroyo.
- Es normal engancharse muchas veces en dos minutos. Darte cuenta de que te enganchaste ya es el ejercicio.
Estos ejercicios no discuten el contenido del pensamiento, así que funcionan distinto a las técnicas de reestructuración. Si notar los pensamientos sin discutirlos te aumenta la angustia, detente y consúltalo con un profesional. No sustituyen un tratamiento.