La atención no es una sola capacidad. Funciona como un conjunto de procesos que la neuropsicología clínica suele ordenar en niveles. El modelo de Sohlberg y Mateer, muy usado en rehabilitación cognitiva, describe cinco tipos que van de menor a mayor exigencia, la atención focalizada, la sostenida, la selectiva, la alternante y la dividida. (Ramos-Galarza et al., 2016)1 (Sohlberg y Mateer)2
La focalizada es responder a un estímulo puntual, y la sostenida es mantener esa respuesta en el tiempo sin que el rendimiento decaiga. La selectiva filtra lo relevante y deja fuera lo que distrae, la alternante cambia el foco entre tareas que piden respuestas distintas, y la dividida atiende a dos cosas a la vez repartiendo los recursos, que es el nivel más exigente de todos. (Ramos-Galarza et al., 2016)1
Distinguir estos tipos ayuda a estudiar neuropsicología con más precisión y también a entender por qué a veces cuesta concentrarse, no siempre falla el mismo tipo de atención. Esta ficha añade un espacio para escribir un ejemplo propio de cada uno y una situación en la que te falla, porque aplicar la teoría a la vida diaria la fija mejor que memorizar solo las definiciones. Es un recurso de estudio, no una prueba diagnóstica. (APA Dictionary, s. f.)3
Cómo usar la hoja
- Lee la pista de cada tipo de atención y relaciónala con tus apuntes de neuropsicología.123
- Escribe en cada casilla un ejemplo real de tu día y una situación en la que ese tipo de atención te falla.123
- Cierra la ficha eligiendo el tipo que más te cuesta y una estrategia concreta para fortalecerla esta semana.123
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