El ciclo de persecución y retirada en la pareja PDF
El patrón de uno que reclama y otro que se cierra, dibujado como el bucle que es, con espacio para que cada uno escriba su parte y acuerden una señal de pausa. Gratis y para imprimir.
Si hay violencia, miedo hacia la pareja o control coercitivo, esta hoja no aplica y el trabajo conjunto no está indicado. Busquen apoyo por separado. Fuera de ese caso, este ciclo se sostiene entre los dos, cada uno desde su lado, y por eso cualquiera de los dos puede interrumpirlo. Recorran las cinco etapas y que cada uno escriba qué hace en cada una.
Algo no se diceUna necesidad que no se nombró, o que se nombró de un modo que no llegó.
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Uno reclamaAparece la queja, la crítica o la insistencia. Qué hace cada uno en este punto.
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El otro se cierraSilencio, respuestas cortas, irse de la habitación o cambiar de tema.
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El reclamo subeMás volumen, más insistencia, o reproches sobre el silencio mismo.
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La distancia creceTerminan más lejos que al empezar y el tema original sigue sin tocarse.
↺ El ciclo vuelve a empezar
Nuestra señal de pausaEscriban juntos la palabra o el gesto que cualquiera de los dos puede usar, y a qué hora exacta vuelven a retomar la conversación. Quien pide la pausa es quien vuelve.
Si hay violencia, miedo a tu pareja o control coercitivo, esta hoja no aplica y el trabajo conjunto no está indicado. Busquen apoyo por separado.
Qué es el patrón de demanda y retirada.
La investigación sobre conflicto de pareja lleva décadas describiendo este circuito con el nombre de patrón de demanda y retirada. Uno de los dos presiona por hablar, por cambiar algo o por resolverlo ahora, y el otro se repliega, se calla o se va. Cada movimiento alimenta el del otro, así que la pregunta de quién empezó suele llevar a ninguna parte. (Christensen y Heavey, 1990)1
Lo que mejor predice quién ocupa cada posición es quién quiere el cambio, mucho más que el género. En los estudios originales, al hablar del tema de ella, ella reclamaba y él se replegaba. Al hablar del tema de él, los dos se comportaban de forma parecida, así que las posiciones se emparejan en lugar de invertirse. (Heavey et al., 1993)2
Un estudio que comparó parejas heterosexuales, de hombres gais y de mujeres lesbianas no encontró diferencias en la cantidad total de conducta de demanda y retirada entre los tres tipos de pareja. Cuanto más cambio quería una persona respecto de su pareja, más reclamaba y más se replegaba la otra, con la misma fuerza en todos los casos. El patrón describe una posición dentro del conflicto, disponible para cualquiera de los dos. (Holley et al., 2010)3
Sobre cuánto importa, un metaanálisis de setenta y cuatro estudios con más de catorce mil personas encontró una asociación de r = 0,36 entre este patrón y una menor satisfacción de pareja, algo mayor en parejas con malestar que en las que no lo tienen. La mayoría de esos estudios son transversales, de modo que describen una asociación y la dirección causal queda abierta. (Schrodt et al., 2014)4
Hay algo de evidencia longitudinal, y conviene contarla con sus límites. A dos años y medio, el patrón de ella reclamando y él replegándose al hablar de los temas de ella predijo una caída en la satisfacción de las esposas. Ningún estudio midió rupturas ni divorcios, el efecto apareció solo en la satisfacción de ellas, y la configuración inversa llegó a predecir un aumento de la satisfacción de las esposas al año. Con eso a la vista, decir que este ciclo destruye las relaciones iría más allá de lo que dicen las fuentes. (Heavey et al., 1995)5 (Heavey et al., 1993)2
La pausa acordada es la salida más practicable, y conviene definirla por su función más que por un número de minutos. Las cifras que circulan sobre cuánto debe durar no tienen respaldo publicado claro. Lo que sí recomiendan los clínicos es negociarla de antemano, que cualquiera pueda pedirla y que quien la pide sea quien vuelve a la hora acordada. Una pausa sin regreso es otro movimiento de retirada. (Keilholtz y Spencer, 2022)6
Un límite que no es negociable. Donde hay violencia, miedo a la pareja o control coercitivo, el trabajo conjunto no está indicado y puede aumentar el riesgo. La detección debe hacerse por separado y en privado con cada miembro, y las sesiones sobre temas sensibles pueden elevar la tensión y el riesgo de represalias. (Keilholtz y Spencer, 2022)6 (Karakurt et al., 2016)7
Cómo usar la hoja
Llenen la hoja fuera de una discusión, en un momento tranquilo.1234567
Cada uno escribe qué hace él o ella en cada etapa, con sus propias palabras.1234567
Comparen lo escrito sin corregir la versión del otro.1234567
Acuerden la señal de pausa al final y pruébenla la próxima vez, antes de que suba el tono.1234567
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Fuentes
Christensen, A., y Heavey, C. L. (1990). Gender and social structure in the demand/withdraw pattern of marital conflict. Journal of Personality and Social Psychology, 59(1), 73-81. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/2213491/
Heavey, C. L., Layne, C., y Christensen, A. (1993). Gender and conflict structure in marital interaction: A replication and extension. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 61(1), 16-27. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/8450102/
Holley, S. R., Sturm, V. E., y Levenson, R. W. (2010). Exploring the basis for gender differences in the demand-withdraw pattern. Journal of Homosexuality, 57(5), 666-684. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3014221/
Schrodt, P., Witt, P. L., y Shimkowski, J. R. (2014). A meta-analytical review of the demand/withdraw pattern of interaction and its associations with individual, relational, and communicative outcomes. Communication Monographs, 81(1), 28-58. https://www.semanticscholar.org/paper/99fd5564fbe22bf43ecba1a60b78284f327867e1
Heavey, C. L., Christensen, A., y Malamuth, N. M. (1995). The longitudinal impact of demand and withdrawal during marital conflict. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 63(5), 797-801. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7593873/
Karakurt, G., Whiting, K., van Esch, C., Bolen, S. D., y Calabrese, J. R. (2016). Couples therapy for intimate partner violence: A systematic review and meta-analysis. Journal of Marital and Family Therapy, 42(4), 567-583. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5050084/