El registro de pensamientos es una herramienta central de la terapia cognitivo-conductual: anotar por escrito qué pasó, qué pensaste y cómo te sentiste es una forma de autorregistro que ayuda a ver con más distancia lo que en automático parece un hecho. (Cohen et al., 2013)1 (Chand et al., s. f.)2
No se trata de forzar optimismo, sino de revisar la interpretación a la luz de las pruebas a favor y en contra y, si encaja, formular un pensamiento más equilibrado. Ese paso, la reestructuración cognitiva, es uno de los componentes mejor estudiados de la TCC; reconocer posibles distorsiones del pensamiento ayuda a hacerlo. (Chand et al., s. f.)2 (MedGen, s. f.)3
La terapia cognitivo-conductual cuenta con amplio respaldo para varios problemas; esta hoja recoge una de sus prácticas y no sustituye el acompañamiento de un profesional. (NIMH, s. f.)4
Cómo usar la hoja
- Escribe una situación concreta y reciente, y el pensamiento con tus palabras exactas. (Cohen et al., 2013)1
- Anota una prueba a favor y una en contra, aunque sean pequeñas. (Chand et al., s. f.)2
- Cierra con un pensamiento más equilibrado y vuelve a puntuar la emoción de 0 a 10. (Chand et al., s. f.)2
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