Obediencia a la autoridad (experimento de Milgram)
Estudia las cinco tarjetas, del montaje original en Yale a las variaciones y el costo ético, y usa la tabla final para predecir y comparar los resultados.
1. El montaje en la Universidad de Yale
El diseño original que Stanley Milgram construyó entre 1961 y 1963 para estudiar la obediencia a la autoridad.
- Milgram reclutaba voluntarios adultos con un anuncio que hablaba de un estudio sobre la memoria y el aprendizaje, sin mencionar el verdadero objetivo.
- En cada sesión se asignaba, en apariencia al azar, el papel de maestro al voluntario real y el de alumno a un actor que en verdad no recibía ninguna descarga.
- El maestro leía pares de palabras y aplicaba una descarga cada vez que el alumno se equivocaba, subiendo el voltaje en cada error desde 15 hasta 450 voltios.
- Un investigador con bata gris, sentado junto al maestro, representaba la autoridad científica y daba las instrucciones durante toda la sesión.
2. Las cuatro consignas del investigador
Las cuatro frases fijas, cada vez más firmes, que el investigador usaba para presionar al maestro cuando dudaba.
- Primera consigna, le pedía que continuara.
- Segunda consigna, le decía que el experimento requería que continuara.
- Tercera consigna, le decía que era absolutamente esencial que continuara.
- Cuarta consigna, le decía que no tenía otra opción, que debía continuar.
- Si el maestro se negaba incluso después de la cuarta consigna, la sesión se detenía.
3. El resultado que sorprendió a todos
El hallazgo central de la condición básica, muy por encima de lo que se esperaba antes del estudio.
- Antes de aplicar el estudio, un grupo de psiquiatras calculó que menos del 1 % de los participantes llegaría hasta el final de la escala de descargas.
- En la condición básica, el 65 % de los participantes llegó hasta el máximo de 450 voltios, aunque el alumno pedía detener la sesión y después dejaba de responder.
- La totalidad de los participantes llegó al menos hasta los 300 voltios, el punto en que el alumno golpeaba la pared y ya no contestaba.
- Muchos mostraron signos claros de tensión, como sudor, temblor o risa nerviosa, y aun así siguieron obedeciendo.
4. Las variaciones que cambian la obediencia
Tres versiones del mismo experimento, con la cercanía y la legitimidad de la autoridad modificadas, y su resultado real.
- Proximidad física, cuando el maestro debía sostener la mano del alumno sobre la placa de choque, la obediencia bajó al 30 %.
- Autoridad remota, cuando el investigador daba las órdenes por teléfono desde otra sala en vez de estar presente, la obediencia bajó al 20,5 %.
- Apoyo social, cuando dos actores que también hacían de maestros se negaban a seguir antes que el participante real, la obediencia bajó al 10 %.
- Cuanto más lejos estaba la autoridad y más apoyo tenía el participante para negarse, menos obedecía.
5. El costo ético y lo que cambió después
Por qué este estudio no podría repetirse hoy tal como se hizo, y qué normas de investigación nacieron en parte por su causa.
- Los participantes creyeron de verdad que estaban dañando a otra persona, sin haber dado un consentimiento informado real sobre lo que iba a ocurrir.
- En esa época todavía no existían comités de ética que revisaran los estudios antes de aplicarlos.
- Milgram explicó la verdad a los participantes al final de cada sesión, y en un seguimiento posterior la mayoría dijo que valoraba haber participado.
- Este caso, junto con otras críticas de la época, ayudó a que la psicología adoptara las normas actuales de consentimiento informado, explicación posterior y revisión ética previa a cualquier estudio.
Este es un estudio histórico que hoy no podría repetirse tal como se hizo, por sus problemas éticos. Estúdialo para entender la obediencia a la autoridad y el origen de las normas de consentimiento informado, no como un modelo a replicar.