Mensajes yo, ejemplos en PDF

La fórmula del mensaje yo explicada paso a paso, con ejemplos de pareja y de familia y una tabla para escribir los tuyos.

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Mensajes yo

Una forma de ordenar lo que quieres decir cuando algo te molesta. Si en la relación hay miedo, control o violencia, esta hoja no es el recurso adecuado y conviene buscar apoyo especializado.

1. Las cuatro partes

La estructura que ordena lo que quieres decir.

  1. Describe el hecho concreto, sin adjetivos. “Cuando llegaste dos horas tarde...”
  2. Nombra lo que sentiste, con una emoción. “...me sentí preocupada...”
  3. Explica por qué te afectó. “...porque no sabía si te había pasado algo...”
  4. Pide algo concreto y posible. “...me ayudaría que me escribieras si vas a demorar.”
  5. Revisa que no se haya colado un “siempre”, un “nunca” ni un “tú eres”.

2. Antes de abrir la conversación

El momento que eliges cambia cómo se recibe lo que dices.

  1. Elige un momento tranquilo, con las dos personas descansadas.
  2. Habla de una sola cosa. Acumular temas convierte la charla en una lista de quejas.
  3. Pregunta si es buen momento antes de empezar.
  4. Si alguno se altera, hagan una pausa y retomen cuando ambos estén más tranquilos.

3. Ejemplos en pareja

El mismo reclamo, dicho de dos maneras.

  1. Reproche. “Nunca me ayudas en la casa.” Mensaje yo. “Cuando termino sola de limpiar después de cenar, me siento agotada y sola. Me ayudaría que nos repartiéramos la cocina.”
  2. Reproche. “Estás todo el día en el celular.” Mensaje yo. “Cuando revisas el celular mientras te cuento algo, me siento poco escuchado. Me gustaría que lo dejáramos a un lado durante la cena.”
  3. Reproche. “Gastas sin consultarme.” Mensaje yo. “Cuando veo un gasto grande que no hablamos antes, me siento inseguro con nuestras cuentas. Me ayudaría que lo conversáramos antes de decidir.”
  4. Reproche. “A ti no te importa mi familia.” Mensaje yo. “Cuando no vienes a los almuerzos de mi mamá, me siento solo ahí. Me gustaría que vinieras una vez al mes.”

4. Ejemplos en familia

Con hijos, padres o hermanos, la fórmula es la misma.

  1. Reproche. “Eres un irresponsable con la tarea.” Mensaje yo. “Cuando veo que la tarea queda para la noche, me preocupa que no alcances a dormir. Me gustaría que la empezaras antes de la merienda.”
  2. Reproche. “Nunca me cuentas nada.” Mensaje yo. “Cuando te pregunto por tu día y me respondes bien, me quedo con ganas de saber más. Me gustaría que me contaras una cosa que te haya pasado.”
  3. Reproche. “Siempre me criticas.” Mensaje yo. “Cuando comentas cómo educo a mis hijos delante de ellos, me siento cuestionada. Me ayudaría que me lo dijeras después y a solas.”

5. Lo que la fórmula no resuelve

Para usarla sin esperar de más.

  1. Te ayuda a ordenar lo que quieres decir. Cómo reaccione la otra persona queda fuera de tu control.
  2. En parejas reales, empezar hablando desde el yo a veces recibe respuestas defensivas igual.
  3. Funciona mejor cuando además reconoces lo que le pasa al otro.
  4. Si el tema se repite sin avanzar, conviene buscar ayuda profesional.

Un mensaje yo te ayuda a ordenar lo que quieres decir. Cómo responda la otra persona queda fuera de tu control. Si hay miedo, control o violencia, busca apoyo especializado o una línea de ayuda de tu país.

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Ejemplos de mensajes yo para imprimir.

El mensaje yo lo formalizó el psicólogo Thomas Gordon en Parent Effectiveness Training, publicado en 1970. La idea es describir el hecho y el efecto que tuvo en quien habla, sin calificar a la otra persona. (Gordon, 1970)1

Hay respaldo experimental para la fórmula, aunque conviene saber de qué tipo. En estudios con estudiantes que imaginaban discutir con alguien cercano, las frases acusatorias con “tú” se valoraron como más aversivas y despertaron más antagonismo que las frases asertivas en primera persona. Ese trabajo se hizo con estudiantes de secundaria que puntuaron escenarios hipotéticos en papel, sin conflicto real de por medio. (Kubany et al., 1992)2

Cuando se han observado discusiones reales, el panorama es más modesto. Un análisis cualitativo del discurso de un grupo pequeño de parejas jóvenes encontró que las discusiones suelen empezar con lenguaje en primera persona y que en la mayoría de los intercambios analizados ese lenguaje recibió respuestas evasivas. El mismo trabajo halló que sí favorecía el acuerdo cuando la frase reconocía lo que le pasaba al otro. (Korobov, 2020)3

Sobre el entrenamiento en comunicación en pareja hay un matiz importante. En un ensayo con 174 parejas seguidas durante tres años, un programa de 15 horas de habilidades y una intervención de una sola sesión redujeron por igual la disolución de la relación, del 24% al 11%, sin diferencias entre ellas. El hallazgo apunta a que el componente de comunicación no aporta un beneficio propio por encima de otras alternativas. Eso queda lejos de decir que no sirva de nada. (Rogge et al., 2013)4

Lo que sí está bien establecido con datos agregados se refiere al polo contrario. Un metaanálisis de 64 estudios con 5.071 parejas encontró que la comunicación hostil se asocia con menor satisfacción, con un tamaño de efecto medio. Mide hostilidad, sin evaluar esta fórmula en concreto. (Woodin, 2011)5

Cómo usar la hoja

  • Arma la frase con las cuatro partes antes de la conversación.12345
  • Habla de un solo tema y elige un momento tranquilo.12345
  • Usa la tabla final para reescribir situaciones reales de tu semana.12345

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Fuentes

  1. Gordon, T. (1970). Parent effectiveness training. Peter H. Wyden. https://openlibrary.org/works/OL3519615W/Parent_effectiveness_training
  2. Kubany, E. S., Richard, D. C., Bauer, G. B., y Muraoka, M. Y. (1992). Verbalized anger and accusatory “you” messages as cues for anger and antagonism among adolescents. Adolescence, 27(107), 505-516. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/1414562/
  3. Korobov, N. (2020). Failure of I-statements for mitigating interpersonal conflict in arguments between young adult couples. Studies in Media and Communication, 8(2), 1-12. https://doi.org/10.11114/smc.v8i2.4982
  4. Rogge, R. D., Cobb, R. J., Lawrence, E., Johnson, M. D., y Bradbury, T. N. (2013). Is skills training necessary for the primary prevention of marital distress and dissolution? A 3-year experimental study of three interventions. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 81(6), 949-961. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24060193/
  5. Woodin, E. M. (2011). A two-dimensional approach to relationship conflict: Meta-analytic findings. Journal of Family Psychology, 25(3), 325-335. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21553964/