Cómo hablar de drogas con tu hijo adolescente
Seis tarjetas para leer antes de la conversación. Sirven para practicar cómo hablar y cómo escuchar.
Elige el momento y hazlo corto
Varias conversaciones breves calan más que una sola charla solemne.
- Habla mientras hacen algo juntos, en el carro, cocinando o caminando.
- Corta el tema a los cinco o diez minutos, aunque tengas ganas de seguir.
- Vuelve a él otro día. La conversación cambia con la edad y con lo que va pasando.
- Evita abrirlo justo después de una pelea o de un castigo.
Pregunta antes de opinar
Saber qué piensa y qué ve a su alrededor antes de dar tu postura.
- Empieza por algo de afuera, una serie, una noticia, algo que pasó en una fiesta.
- Pregunta qué se dice entre sus amigos y escucha hasta el final.
- Repite con tus palabras lo que entendiste, para confirmar que lo captaste.
- Déjale claro que puede contarte cosas sin que se acabe el mundo.
Di lo que esperas, con calma
Una regla clara y corta se sostiene mejor que un discurso largo.
- Di en una o dos frases qué esperas y por qué te importa.
- Da una razón concreta, por ejemplo cómo afecta el sueño, el estudio o el deporte.
- Evita las amenazas grandes que después no vas a cumplir.
- Acuerden juntos qué pasa si la regla se rompe.
Acuerden una palabra clave
Una salida rápida para cuando quiera irse de un lugar sin quedar mal.
- Elijan una palabra o un mensaje que signifique “ven a buscarme”.
- Comprométete a ir esa misma noche, sin preguntas ni reproches.
- Hablen de lo que pasó al día siguiente, ya con calma.
- Recuerden el acuerdo cada cierto tiempo para que no se olvide.
Si te dice que ya probó
Cómo reaccionas en ese momento pesa mucho en si te vuelve a contar algo.
- Agradece que te lo haya dicho, aunque duela escucharlo.
- Pregunta qué pasó, con quién y cómo se sintió, sin convertirlo en interrogatorio.
- Deja cualquier consecuencia para después de entender la situación completa.
- Retoma el acuerdo y dile que sigues disponible.
Cuándo buscar ayuda profesional
Algunas situaciones piden una consulta profesional.
- Cambios sostenidos de sueño, ánimo, amistades o rendimiento escolar.
- Consumo que se repite, que se esconde o que ocurre a solas.
- Accidentes, peleas o problemas legales relacionados con el consumo.
- Ante la duda, consulta antes de que la situación crezca.
Una señal aislada rara vez significa consumo. Mira los cambios sostenidos y en conjunto. UNODC y la OMS, en sus estándares de prevención, desaconsejan sostener la prevención en apelar al miedo o en la clase magistral, y sugieren trabajar la conversación y el vínculo; ese apartado se basa en consulta de expertos, así que conviene leerlo como recomendación. Si lo encuentras muy desorientado, con dificultad para despertar o para respirar, llama a urgencias de inmediato. El directorio de líneas de crisis por país está en psyred.org/lineas-de-crisis-de-salud-mental. Esta hoja es educativa y no reemplaza una consulta profesional.