Datos de salud mental de latinos en Estados Unidos que conviene mirar de frente
Cuando alguien pide datos de salud mental de latinos en Estados Unidos, muchas veces no busca curiosidad académica. Busca una explicación simple de por qué pedir ayuda puede sentirse tan cuesta arriba.
¿Cuántos latinos usan servicios de salud mental?
Primero lo obvio. Tener números no arregla el problema, pero sí evita el autoengaño. Estos datos ayudan a ver que el tema también es acceso, idioma y tiempo.
En atención ambulatoria, un estudio en EE. UU. reportó que 11.4 por ciento de latinos usó servicios de salud mental frente a 25.3 por ciento de blancos no hispanos (Olfson y cols., 2023).
A mí me pega por lo simple que suena. No es que a los latinos nos falten problemas, o que seamos mágicamente más resilientes. Es que hay una parte del sistema que, en la práctica, se nos queda lejos.
¿Qué pasa con el idioma y la oferta en español?
El idioma no es un detalle. Tu forma de contar una historia cambia según el idioma. Cuando toca hablar de emociones, el idioma deja de ser comodidad y se vuelve precisión.
En una cohorte nacional de pacientes de centros de salud comunitarios, se observó que, entre hispanos que prefieren español, el uso de atención de salud mental es menor y se refleja en tasas anualizadas bajas de visitas comparadas con blancos no hispanos (Byhoff y cols., 2024).
Un análisis de tendencias nacionales reportó una disminución de 17.8 por ciento en servicios de tratamiento de salud mental ofrecidos en español entre 2014 y 2019 (Pro y cols., 2022).
¿Qué presiones aparecen una y otra vez?
Si te preguntas por qué tantos latinos viven con ansiedad o depresión sin pedir ayuda, una parte de la respuesta está alrededor. Trabajo precario, miedo a perder ingresos, vivienda inestable, y esa carga mental de estar resolviendo todo en modo supervivencia.
En datos de la pandemia, un reporte del MMWR describió desigualdades en estrés y preocupación por condiciones sociales y económicas, con impactos en salud mental y uso de sustancias (McKnight-Eily y cols., 2021).
También está la discriminación. No siempre es un insulto directo. A veces es la mirada, el trato, el trámite que se complica. Esa suma desgasta.
Un estudio sobre racialización y malestar psicológico encontró asociaciones entre estas experiencias y mayores niveles de angustia psicológica en población latina en EE. UU. (Figuereo y Calvo, 2022).
¿Qué puedes hacer con estos datos?
Si lo que sientes es enojo o cansancio, te entiendo. Leer estadísticas a veces da la impresión de que todo está decidido. También sirven para dejar de culparte por no poder resolverlo solo.
Si tú estás buscando apoyo, dos preguntas ayudan a aterrizar. ¿Qué tan privado es tu espacio y qué tan constante es tu semana? Si lo que te frena es logística, mira terapia psicológica online y cómo elegir un psicólogo online.
Y si el bloqueo principal es el estigma familiar, sirve ponerle nombre. No es debilidad. Es cultura y es historia.
Mi postura es esta. El sistema debería hacerlo más fácil. Mientras eso cambia, vale la pena usar lo que sí controlas, buscar opciones en tu idioma y hacer preguntas directas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los latinos usan menos servicios de salud mental en Estados Unidos?
Porque se juntan barreras reales. Idioma, costo, horarios, disponibilidad y estigma. No es solo falta de interés.
¿El idioma realmente cambia la experiencia de pedir ayuda?
Sí. Contar tu historia en tu idioma suele hacer la conversación más precisa. Cuando no hay oferta en español, muchas personas simplemente no empiezan.
¿Estos datos significan que los latinos tienen peor salud mental?
No necesariamente. Lo que muestran con claridad es una brecha de acceso y de uso de servicios. Son dos cosas distintas.
¿Qué hago si quiero apoyo pero no tengo seguro?
Empieza por opciones que se ajusten a tu presupuesto y por entender rangos de precio. Ayuda leer guías prácticas y hacer preguntas directas sobre costos.
Fuentes
Este artículo fue elaborado por el Equipo Editorial de Psy Red. Nuestro contenido es informativo y no sustituye la atención de un profesional de salud mental.